ESPERANZA

El «elixir de la vida»

Buscan la inmortalidad.

SALUD Y VIDA

Se llama edición del epigenoma y es una técnica de rejuvenecimiento basada en la genética y la medicina moderna. Es utilizada en ratones y busca trasladarse a humanos en los próximos años para curar enfermedades mortales y extender la vida promedio.

Juan Carlos Izpisúa Belmonte es un español que trabaja en el Laboratorio de Expresión Génica en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de San Diego, EEUU. Es un experto en epigenética, una nueva disciplina de la medicina que se refiere al estudio de los cambios heredables en la expresión de los genes sin cambios en la secuencia del ADN.

Así, los mecanismos epigenéticos son un «traductor» del medio ambiente y son capaces de modificar la expresión de los genes al funcionar como un registro del entorno: son la memoria del medio ambiente al que estuvieron expuestos.

Izpisúa Belmonte, un científico astuto e inteligente tiene acceso a un poder inconcebible. Un ejemplo de su trabajo es sus experimentos con ratones que sufren progeria, una enfermedad de envejecimiento acelerado, causada por una mutación genética, que tiene una sobrevida de solo tres meses.

Pero después de un tratamiento en su laboratorio, el mismo ratón enfermo terminal cambia a un estado totalmente saludable. «Se rejuvenece por completo. Todos los órganos, todas las células son más jóvenes», relata el científico.

Pero pocos días después el ratón muere por una «sobredosis de juventud», cuando su funcionamiento celular comienza a deteriorarse repentinamente.

La poderosa herramienta que él y los investigadores de su equipo aplicaron al ratón se llama «reprogramación». Es una forma de restablecer las llamadas marcas epigenéticas del cuerpo: interruptores químicos en una célula que determinan cuáles de sus genes están activados y cuáles están desactivados.

Actualmente, la técnica es utilizada por distintos laboratorios para fabricar células madre. Pero Izpisúa Belmonte está a la vanguardia de los científicos que desean aplicar la reprogramación a animales enteros y, si pueden controlarlo con precisión, a los cuerpos humanos.

Él cree que la reprogramación epigenética puede ser un «elixir de la vida» que extenderá significativamente la vida humana. Según los datos poblacionales, la esperanza de vida ha aumentado más del doble en el mundo desarrollado en los últimos dos siglos. Gracias a las vacunas infantiles, cinturones de seguridad, etc., más personas que nunca llegan a la vejez natural. Pero hay un límite en cuanto a la vida de alguien, lo que Izpisúa Belmonte dice es porque nuestros cuerpos se desgastan debido a la inevitable descomposición y deterioro.

«Envejecer no es más que aberraciones moleculares que ocurren a nivel celular. Es una guerra con la entropía que ningún individuo ha ganado jamás», afirma el experto español.

Igualmente, cada generación ofrece nuevas posibilidades, ya que el epigenoma se restablece durante la reproducción cuando se forma un nuevo embrión. También la clonación aprovecha la reprogramación: un ternero clonado de un toro adulto contiene el mismo ADN que el padre, recién actualizado. En ambos casos, la descendencia nace sin las «aberraciones» acumuladas a las que se refiere Izpisúa Belmonte.

Por eso, lo que propone el especialista es ir un paso mejor aún, y revertir estas aberraciones relacionadas con el envejecimiento sin tener que crear un nuevo individuo. Entre estos se encuentran los cambios en nuestras marcas epigenéticas: grupos químicos llamados histonas y marcas de metilación, que envuelven el ADN de una célula y funcionan como interruptores de activación/desactivación de genes.

La acumulación de estos cambios hace que las células funcionen de manera menos eficiente a medida que envejecemos, y algunos científicos, incluido Izpisúa Belmonte, piensan que podrían ser parte de por qué envejecemos en primer lugar. Si es así, revertir estos cambios epigenéticos a través de la reprogramación puede permitirnos revertir el envejecimiento mismo.

Izpisúa Belmonte advierte que los ajustes epigenéticos no «te harán vivir para siempre», pero podrían retrasar tu fecha de vencimiento. Como él lo ve, no hay razón para pensar que no podemos extender la vida humana por otros 30 a 50 años, al menos. «Creo que el niño que vivirá hasta 130 años ya está con nosotros», dice Izpisúa Belmonte. «Él ya ha nacido. Estoy convencido.»

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