PECULADO

Confirman el procesamiento de Cristina Kirchner

por el uso privado de aviones para trasladar muebles a sus hoteles en el sur

NACIONALES

La Cámara Federal la responsabilizó por peculado. Sin embargo, justificó el uso de los aviones para trasladar diarios y resúmenes de prensa. En una votación dividida, Oscar Parrilli fue desprocesado.

La Cámara Federal porteña confirmó hoy el procesamiento de la vicepresidenta Cristina Kirchner por el uso de aviones para uso particular cuando ella y Néstor Kirchner estuvieron a cargo del Poder Ejecutivo. Lo curioso es que aunque esta causa se la nominó como los “vuelos canillita” no se consideró delito que se hiciera llevar los diarios y resúmenes de prensa a Río Gallegos o El Calafate.. Los jueces entendieron que ese material periodístico era atinente a sus funciones y que pudo haber constituido una falta ética. Sin embargo, se la procesó porque, según los pilotos, en los aviones presidenciales se trasladaron muebles y objetos que tuvieron como destino final los hoteles de la familia Kirchner.

Con esta decisión, Cristina Kirchner tiene diez procesamientos confirmados (algunos de ellos ya en juicio oral) y dos prisiones preventivas vigente (Memorándum y cuadernos). El delito de peculado castiga al funcionario “que empleare en provecho propio o de un tercero trabajos o servicios pagados por la administración nacional” y establece una pena de entre dos y diez años de prisión.

 José Alberto Luna, mecánico del Tango 01, recordó un vuelo en el que llevaron “muebles, televisores y rollos de cable violeta que se usan para enterrar, subterráneos, y equipamientos varios” y señaló que “todo eso fue a El Calafate y creo que eran para el hotel de la presidenta”. Otro testigo, Gabriel Omar Falaschi, coincidió y recordó que en un traslado una mesa de vidrio se rompió. El comisario de abordo Angel Heit también avaló la hipótesis de que la cantidad de ropa blanca trasladada era “para un hotel, por la cantidad”. Otro piloto recordó que una vez llevaron en la bodega una motocicleta para el hijo del ex entonces colaborador Ricardo Barreiro, a quien los medios bautizaron “el jardinero” de los Kirchner. “El Potro” Velázquez amplió en que había una mujer llamada Mónica, que trabajaba en la quinta de Olivos, era el contacto para calcular de antemano si se trasladaba mucho peso.

Muebles, sábanas y artículos de decoración. Tras sugerir la citación de la tal Mónica, Llorens entendió que los testimonios eran indicios ciertos de que el material transportado era para uso particular. Y el hecho se que la descripción de lo que se trasladaba no estuviera registrado en las planillas le permitían sospechar una “omisión deliberada” para “ocultar la identidad real de las diversas cargas que se despacharon en beneficio particular de los ex jefes de estado y sus amigos”.

Fuente: Infobae

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