Quedó detenido el surfer que violó el aislamiento y se fugó a Ostende

Federico Llamas tiene 27 años.

POLICIALES

Poco antes del mediodía, el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli ordenó la captura de Federico Llamas, el joven surfer que este martes fue demorado en uno de los controles que el Gobierno dispuso para restringir el acceso a la Ciudad de Buenos Aires en medio de la pandemia por el coronavirus y huyó cuando fue escoltado a su casa. Está acusado de infringir los artículos 205 y 239 del Código Penal: incumplir las normas para evitar la propagación de epidemias y por desobediencia a la autoridad. Por la tarde quedó detenido.

“Vengo de mi casa”, respondía ante las cámaras y las consultas de la prensa el joven de 27 años y rulos pelirrojos desde el interior de su camioneta Ford Explorer verde oscuro, luego de que lo frenaran. Los periodistas le consultaban por las tablas de surf que llevaba en el techo del vehículo y que completaban su look playero de malla, musculosa y anteojos de sol y le preguntaban si tenía la documentación correspondiente para circular.

“Tengo todo”, decía con una sonrisa. “Esto es porque me gusta tirar facha con cosas en el techo. Me gusta el bochinche”.

Minutos más tarde, sin embargo, cuando los efectivos de la Prefectura Naval Argentina –a cargo del control del kilómetro 17 de la Panamericana-–revisaron sus documentos, Llamas, ex jugador de rugby del club San Marcos de Monte Grande, no pudo justificar por qué circulaba libremente por la autopista, en una clara infracción al decreto presidencial del viernes último que dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el país.

En ese momento, su actitud se tornó más prepotente con los medios de comunicación que cubrían el momento. “Vengo de vacaciones, querida. ¿Vos adónde te vas? ¿A Miami? Yo no puedo irme a Miami, tengo que agarrar el auto e irme a Brasil”, le respondió a una periodista. “Me fui el 8 [de marzo], mis vacaciones empezaron tranquilamente. Se desató el quilombo este y decidí volver porque no puedo estar en otro país en una catástrofe mundial”, continuó sobre la enfermedad que ya suma más de 19 mil muertos en todo el mundo. En Argentina, en tanto, hay por el momento 387 personas que contrajeron el virus, de las cuales fallecieron 8.

“Me estoy yendo a hacer la cuarentena», siguió. «Mi novia es del extranjero. Ella se fue a su país y yo decidí volver”.

Llamas les dijo a los efectivos del Grupo Albatros que trabaja como electricista, que volvía de un viaje en el sur de Brasil, considerado país “de riesgo” por Argentina, y que había ingresado al país a través de la frontera de Paso de los Libres, en la provincia de Corrientes, donde sólo le habían tomado la temperatura antes de dejarlo seguir.

Sin embargo, todavía es materia de investigación cómo ingresó. Este fin de semana, en un estricto operativo policial, se les negó el ingreso al país a aproximadamente 6 mil turistas argentinos que volvían de Brasil por ese mismo paso fronterizo, ya que ninguno era residente de la ciudad correntina, y se les ordenó circular por otras rutas para regresar a sus domicilios.

Lo que siguió se transmitió en vivo por televisión. Llamas increpó a los periodistas y se quejó por la presencia de las cámaras. “Alejate, alejate. No te me acerques. Vos no tenés barbijo, me estás hablando y me estás escupiendo”, les dijo. “Ustedes deberían estar en sus casas. Acá estamos en cuarentena todos, muchachos”.

De esa manera se dio intervención al Juzgado Federal N° 2 de San Isidro, a cargo del juez Lino Mirabelli, que indicó que se le ordene cumplir con la medida sanitaria dispuesta y lo notificó de los artículos 205 y 239 del Código Penal.

Después de tres horas de operativo, en el que se negó a firmar el acta, un móvil y dos motos de Prefectura escoltaron a Llamas hasta su casa del Pasaje Fabre, en el barrio porteño de Flores, para que comience a cumplir con la cuarentena y se retiraron. Llamas frenó frente a su casa, esperó que se alejaran y, apenas unos segundos más tarde, encendió el motor de su camioneta –que acumula más de 40 mil pesos en multas entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires– y escapó. Un vecino registró la escena desde un balcón y el video se viralizó rápidamente.

Esta mañana, por orden del juez Mirabelli, tras comprobar que efectivamente se había ido, efectivos de la Prefectura se dirigieron hasta el domicilio de su padre en la localidad de Ezeiza, por donde creen que habría pasado tras incumplir las medidas dispuestas por el Gobierno.

El joven, sin embargo, se encuentra en estas horas en la ciudad balnearia de Ostende, donde vive su madre. Medios televisivos locales que transmiten en vivo desde su puerta hallaron allí la camioneta estacionada. Según asegura su abogado, ese es el domicilio que brindó en su declaración jurada.

El juez federal Alejo Ramos Padilla está a cargo de la situación por cuestión jurisdiccional, al ser lo que se le imputa a Llamas un delito federal. Quedará detenido en la casa de Ostende de manera preventiva y será indagado en los próximos días, seguramente por videoconferencia, adelantaron fuentes del caso: Llamas ya fue notificado por la Policía Bonaerense. La Justicia federal, más allá de los dichos del abogado, no tiene claro por qué el joven se dirigió a la localidad costera. El juzgado, por otra parte, notificó a la Municipalidad local para que se articule alguna manera de que le lleguen provisiones para que no salga de la casa.

Se lo imputa, además del artículo 205, del artículo 202, el más grave que rige en la cuarentena. “Será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años, el que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas”, dice el Código Penal.

Fuente: Infobae

Compartir: