A diez años de la muerte de Alberto Nisman

Nisman

Un tiro en la cabeza en el baño de su departamento cuatro días después de haber denunciado a Cristina Kirchner por encubrir a los iraníes acusados de volar la mutual judía. Un técnico informático acusado de ser partícipe del homicidio y cuatro custodios que no cumplieron su deber.

Por alguna razón los números redondos siempre pesan más. Se cumplieron 30 años del atentado a la AMIA. Y diez años pasaron desde que el cadáver de Alberto Nisman fue encontrado en el baño de su departamento, en la torre de Le Parc. Tenía un tiro en la cabeza y a su lado un arma, que le había entregado horas antes el técnico informático Diego Lagomarsino. Los custodios, que debían estar ahí para protegerlo, no estaban. Faltaban pocas horas para que se presentara en el Congreso Nacional a ventilar las pruebas que lo llevaron a acusar a la entonces presidenta Cristina Kirchner de encubrir a los iraníes sospechados de haber ideado la voladura de la mutual judía. Una década después, la Justicia sostiene con certeza que su muerte fue un asesinato, pero aún no ha logrado dar con los autores de ese homicidio. Es más, no sabe si algún día llegará a develarse ese misterio.

..Este es un mensaje de difusión masiva para un grupo pequeño y querido de amigos y allegados que no siguen el día a día mi actividad. Es simplemente informativo, por favor No responderlo. Debí suspender intempestivamente mi viaje de 15 años a Europa con mi hija y volverme. Imaginarán lo q eso significa. Pero a veces en la vida los momentos no se eligen. Simplemente, las cosas suceden y eso es x algo. Esto q voy a hacer ahora igual iba a ocurrir. Ya estaba decidido. Hace tiempo q me vengo preparando para esto., pero no lo imaginaba tan pronto. Sería largo de explicar ahora, como uds ya saben, las cosas suceden y punto. Así es la vida. Lo demás es alegórico. Algunos sabrán ya de q- estoy hablando, otros algo imaginarán y otros no tendrán ni idea. HASTA dentro de un Rato. Me juego mucho en esto. Todo, diría. Pero siempre tomé decisiones y hoy no va a ser la excepción. Y lo hago convencido. Sé q no va a ser fácil. Todo lo contrario. Pero más temprano que tarde la verdad triunfa y me tengo mucha confianza. Haré todo lo q esté a mi alcance, y más también, sin importar a quien tenga enfrente. Gracias a todos. Será justicia!!! Ah. Y aclaro x si acaso q no enloquecí ni nada parecido. Pese a todo, estoy mejor q nunca. Ja ja ja ja ja ja…”.

Este fue el mensaje que Nisman envió a un grupo de amigos en la noche del 14 de enero de 2015. Esa mañana había presentado en el juzgado de Ariel Lijo la denuncia contra la entonces presidenta Cristina Kirchner y el canciller Héctor Timerman por encubrir a los iraníes prófugos del atentado a la AMIA y pedía su indagatoria. En la denuncia también se acusó al piquetero Luis D’Elía, el lobbista iraní Jorge “Yussuf” Khalil, el ex líder de Quebracho Fernando Esteche, el entonces diputado camporista Andrés “Cuervo” Larroque y el ex fiscal y ex juez Héctor Luis Yrimia. La denuncia incluía a un hombre identificado como un agente de inteligencia ligado a La Cámpora: en ese momento solo sabía que se llamaba “Alian”; era Ramón Allan Bogado.

Apenas un rato después de ese mensaje a sus amigos, Nisman se presentó en el set de “A dos voces” en TN y dio detalles de su denuncia: sostuvo que “hubo una alianza” del Gobierno de Cristina Kirchner “con los terroristas” y tenía las pruebas que lo demostraban. Advirtió que estaba preparando una nueva estrategia para forzar la captura de los iraníes a través de un organismo internacional, pero no quiso adelantar la jugada. También reveló que en diciembre la entonces procuradora Alejandra Gils Carbó le había ofrecido reforzar su custodia porque la iba a necesitar, pero él rechazó la oferta, aunque ahora lo iba a reconsiderar. “Esté Nisman o no esté Nisman, las pruebas están”, agregó.

La noche del 18 de enero de 2015, Nisman fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza en el baño principal de su departamento de Le Parc. Durante horas no contestó el teléfono ni los llamados a su departamento. Recién a las 5 de la tarde, a raíz del pedido de una de las secretarias de Nisman, uno de los custodios subió al piso 13. Era porque el fiscal no había atendido las llamadas. Ni siquiera las de la secretaria Soledad Castro, con la que había acordado verse al mediodía de ese domingo. Los diarios estaban tirados en la puerta de entrada, sin ser tocados. En uno estaba la foto del fiscal en portada. A esa hora activaron los llamados con Sara Garfunkel, la madre del fiscal, que tenía una llave y la clave de acceso. Pero fue un ir y venir constante -acompañada por los custodios que debían haberse quedado en Puerto Madero- hasta que recién a las 22.30 entraron con la ayuda de un cerrajero. Eran ella, su amiga Marta Chagas y el custodio Armando Niz.

Sara prendió las luces de la cocina, se dirigió al living, encendió las luces y se acercó hasta la pieza de sus nietas. Todo estaba apagado y las cortinas estaban corridas. La puerta del dormitorio de su hijo estaba cerrada, la abrió, le pidió a Niz que ingrese y luego éste le dijo que no había nadie. Las sábanas estaban en posición similar a cuando una persona se encuentra durmiendo. El televisor se encendía y apagaba en todo momento, similar a cuando se activa el apagado automático. Sara entró al cuarto y miró hacia el vestidor. La luz del baño estaba encendida. Le pidió al custodio que abra la puerta del baño. Niz la abrió, asomó la cabeza. “Ahí está”, dijo. Ella asomó su cabeza: vio a su hijo tirado en el piso junto a la bañadera y su cabeza media torcida. Un charco de sangre lo rodeaba.

Fuente: Infobae