En el momento menos pensado
Mons. Jorge Eduardo Lozano. Hay encuentros con amigos que los preparamos con mucho tiempo. Un cumpleaños, un aniversario especial, un viaje… Otros, en cambio, nos sorprenden e irrumpen en nuestra vida de modo inesperado.
El tercer domingo de Pascua nos regala el pasaje de Lucas 24, 13-35, donde dos discípulos, decepcionados y tristes, caminan de regreso a Emaús, su pueblo, después de la muerte de Jesús. Sus corazones están marcados por la desilusión y el desencanto; pero en el camino se les une un “desconocido” que, poco a poco, transforma sus preguntas y sus lágrimas en comprensión y esperanza. Les explica las Escrituras con claridad y ternura, haciendo arder sus corazones. Al partir el pan, reconocen a Jesús resucitado; y, en ese instante, todo cambia. Su tristeza se convierte en gozo, y su caminar lento y
cansado se transforma en una carrera de regreso a Jerusalén, para compartir la buena noticia. Jesús acompaña, escucha y, en el momento menos pensado, se revela y despeja sombras; renueva la esperanza.
Cada 19 de abril, la Iglesia celebra la memoria de San Expedito, un santo que, aún en el silencio de la historia, se ha convertido en símbolo de acción valiente y de decisión sin demora. Su figura nos invita a vivir el presente, a no
dejar para mañana aquello que el corazón sabe que debe hacerse hoy.
San Expedito es conocido por ser el santo de las causas urgentes. Aunque los datos históricos sobre su vida son escasos, la tradición lo presenta como un soldado romano que, enfrentado al llamado del Evangelio, decide abrazar la fe cristiana sin vacilaciones. Se cuenta que, al recibir la inspiración para convertirse, una voz tentadora lo animaba a diferir la decisión. Expedito, con firmeza, respondió “¡hoy!”; rechazando la postergación, se entregó a Cristo.
Por eso, se lo representa pisando un cuervo que grita “cras” (mañana), mientras él proclama “hodie” (hoy). Su mensaje es claro: no demores el bien, actúa en el momento menos pensado, cuando hay oportunidad de hacer la diferencia.
San Expedito y los discípulos de Emaús nos enseñan que la vida se transforma cuando, en situaciones de tristeza o duda, nos animamos a dar el paso, a confiar en la presencia de Dios que se manifiesta justo cuando menos lo esperamos.
La Pascua nos impulsa a mirar la vida con ojos nuevos. ¿Cuántas veces dejamos para mañana el llamado a reconciliarnos, a ayudar, a servir, a amar?
San Expedito nos desafía a vencer la tentación de la postergación y a responder con generosidad. Y el Evangelio de Emaús nos recuerda que, aun en los momentos de tristeza, Jesús camina a nuestro lado y puede transformar lo gris en luz. La inspiración de ambos nos lleva a preguntarnos:
¿qué acción me está pidiendo hoy Dios? ¿Qué paso de fe puedo dar en el momento menos pensado?.
Este martes 21 de abril, se cumple un año de la partida de Francisco, quien supo vivir con entrega y alegría, dejando huellas profundas en la Iglesia, el mundo y nuestra Patria. Su vida fue testimonio de acción inmediata, de fe sencilla y
de corazón generoso. Su memoria sigue inspirando gestos de fe y amor. En este aniversario, invitamos a toda la comunidad a la oración y a agradecer por su legado. Que el recuerdo del Papa Francisco nos impulse a continuar el camino, con la misma pasión y compromiso, sabiendo que los gestos de amor y servicio nunca pasan desapercibidos.
En el momento menos pensado, Dios se hace presente y nos llama a actuar. Este domingo, en la memoria de San Expedito, el relato de Emaús y el aniversario de Francisco, recibimos una invitación clara: vivamos el hoy con esperanza, sin temor, y no posterguemos el bien que podemos hacer. Que la acción inmediata, la fe en Jesús resucitado y el recuerdo agradecido de
quienes nos precedieron nos animen a transformar nuestra tristeza en esperanza y nuestro presente en un camino de amor.
Esta semana que inicia estaremos reunidos en Asamblea Plenaria los obispos de todas las diócesis de la Argentina. Acompáñanos con tu oración.