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Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el centro-norte del país durante la madrugada, provocaron derrumbes, daños en viviendas y una búsqueda contrarreloj entre escombros en zonas urbanas y costeras.

El estruendo llegó al final de la tarde. Las paredes comenzaron a crujir, los objetos se precipitaron al suelo y miles de personas salieron corriendo de sus viviendas mientras la tierra se sacudía con una fuerza pocas veces vista en Venezuela. Cuando muchos creían que lo peor había pasado, una segunda sacudida aún más intensa terminó de sembrar el pánico.

Los dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron un rastro de destrucción en CaracasLa Guaira y otras zonas del centro-norte del país. Edificios colapsados, calles cubiertas de escombros, familias separadas y una carrera desesperada por encontrar sobrevivientes marcaron las horas posteriores a la tragedia.

Las imágenes que comenzaron a circular durante la madrugada mostraban la magnitud del desastre. En Maiquetía, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar registró daños estructurales que provocaron momentos de tensión entre quienes se encontraban en sus instalaciones. En otras zonas de La Guaira, motociclistas recorrían calles devastadas entre edificios parcialmente derrumbados y enormes acumulaciones de escombros. Pero fue precisamente en La Guaira donde el impacto humano resultó más devastador.

Fue terrible. Todo se desplomó, todo. Eso es algo que no se lo deseo a nadie”, relató Yilsmaris Blanco. La mujer explicó que la tragedia continúa para muchas familias que siguen esperando noticias de sus seres queridos.