San expedito seis

El Santuario de San Expedito es un templo o sitio al que peregrinan numerosos fieles, en el cual se venera San Expedito. El mismo está ubicado en la localidad de Bermejo, en el centro del departamento Caucete, a 74 km en dirección noreste de la ciudad de Caucete, al sureste de la provincia de San Juan, en centro oeste de Argentina.

Al santuario se accede por la Ruta Nacional 141, que está dotado de una iglesia católica.

Junto a los santuarios de Difunta Correa, en Vallecito y el de Ceferino Namuncurá en Villa Dominguito, conforma la Ruta de la Fe, como turismo temático, en San Juan.

Es el único santuario que venera a San Expedito en Argentina. Se encuentra a unos 100 kilómetros de la ciudad de San Juan y aproximadamente a unos 1100 km de la ciudad de Buenos Aires. La capilla se construyó hace unos 20 años una, donde todos los 19 de abril se acercan miles de devotos de toda la Argentina para venerar a San Expedito.

El santuario tiene su origen hace unos 30 años atrás, cuando unas personas que venían de Buenos Aires la trajeron a la localidad de Bermejo, para ayudar a una lugareña de la nombrada localidad, Petronila Mercado de Lucero. Según cuenta la historia, San Expedito ayudó al marido de la bermejera a superar su adicción al alcohol, con lo que en el lugar se despertó una fe muy profunda por aquel. La casa de Doña Petronila fue la primera capilla de San Expedito. La comunidad de Bermejo continuó con el culto al santo fervorosamente hasta la actualidad. Gracias al esfuerzo de años en 1996 se pudo comenzar a construir una capilla.

La historia de San Expedito

San Expedito fue un comandante de las legiones romanas, que tuvo a su cargo miles de hombres y sirvió al emperador Diocleciano, entre los siglos III y IV. Creen quienes estudiaron su vida que combatió a los bárbaros en el Oriente del imperio romano.

Su conversión al cristianismo fue lo que desencadenó la persecución de sus propios compatriotas romanos. Expedito fue martirizado y luego decapitado el 19 de abril del año 303, según algunos historiadores, en la ciudad de Melitene. Junto a él, murieron también otros legionarios que también se habían convertido.

La tradición narra que, en el momento de convertirse al cristianismo, previo a tomar su decisión definitiva, a Expedito se le apareció el demonio en forma de cuervo que le decía: «Cras, cras, cras», que en latín significa «mañana».

Pero el santo no aceptó la postergación de su fe y, con un furioso impulso, aplastó al cuervo mientras decía: «Hodie, hodie, hodie», que significa «hoy». Por esa cualidad para no retrasar su decisión se lo consideró luego el patrono de las causas urgentes.

Hoy, en la mayor parte de las representaciones, se lo ve con una cruz en su mano derecha elevada a la altura de su cabeza que dice «hodie», mientras que, debajo de sus pies, aplastado y vencido, se lo ve al cuervo con un mensaje que dice «cras».

El ropaje del santo es, todavía, el de un soldado romano. En algunos casos, lleva con él una hoja de palma que expresa su martirio.

Expedito también es considerado protector de jóvenes, estudiantes y enfermos ,y si bien no figura en el Martirologio Romano -que registra todos los santos oficiales de la Iglesia Católica-, su figura y devoción crecen año a año y es uno de los santos más convocantes dentro del catolicismo.

La oración a San Expedito

Soberano San Expedito,

El socorrista por excelencia de las causas justas y urgentes,

Intercede en mi nombre frente al Dios padre todopoderoso,

para que me auxilie en estos momentos de desesperación

y angustia solemne.

Soberano San Expedito,

tú que eres el guerrero santo, el fiel servidor de Dios.

Tú que eres el Santo de los afligidos,

El Santo de los casos urgentes;

dame de tu protección, auxíliame,

dame de tus virtudes y fortaléceme con

coraje, valentía, calma, serenidad y fuerza.

Atiende mi suplica

(Realiza tu petición con fe).

Soberano San Expedito,

ayúdame a superar estas complicadas circunstancias.

Cuídame de toda amenaza, de todo peligro,

de personas y espíritus que busquen dañarme,

cuida a mi familia, amigos y hermanos.

Atiende mi suplica prontamente.

Trae a mi ser y mi hogar nuevamente la paz,

que un día nos dio tranquilidad para vivir.

¡Soberano San Expedito!

Te doy gracias eternamente, siempre te alabaré

y esparciré tu nombre entre todos los que desean alguien como tú,

un santo que oiga y atienda con urgencia.

Amén.