Ivonne Guzmán nunca quiso volver a Bandana
El exitoso presente con La Delio Valdez. La cantante nacida en Bogotá ya tiene 38 años, es madre, forma parte de una cooperativa musical que divide riesgos y ganancias y cuenta con una sólida carrera en la música. Se muestra segura y decidida, como la vez que le dijo que no a sus excompañeras y fue la única de las cinco que no retornó a Bandana.
Con la banda en marcha y años después del éxito arrollador de Bandana, Ivonne se subió al tren de La Delio Valdez. La banda que suma popularidad, premios (tres nominaciones a los reciente Gardel) y una agenda completa de presentaciones con La Gira y la Serenata, mostrando su séptimo disco de estudio que nació en pandemia. Los esperan tres Luna Park el 16, 17 y 18 de junio y luego partirán para Trelew, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Chile, Paraguay, México y el primer viaje a España. “Estamos súper contentos y felices de este presente tan próspero y que nos enorgullece mucho, que la verdad representa muchos años de trabajo y de esfuerzo”, asegura.
—Tienen cada vez más seguidores. Se convirtieron también en referentes de la cumbia. ¿Esperabas un poco eso cuando te sumaste?
—Yo creo que es esta sensación de grupo que nos lleva hacia adelante. También todo el tiempo tenemos un cable a tierra, que eso lo genera el grupo: no perder la esencia, no olvidar de dónde venimos, todo lo que trabajamos. Nos pasó un poco la primera vez que viajamos a México el año pasado que cantamos en lugares para 80 personas y fue como volver a empezar. Realmente la magia que tiene eso, de recordar que la esencia está en el disfrute de lo que hacemos y en esa cosa de parcería que vamos hacia adelante. Así que soñando en grande, pero no olvidando dónde venimos.
—Y demostraron que hay otra forma de hacer música también, con una cooperativa musical que da buenos frutos…
—Totalmente, la verdad que esta manera de hacer música en una industria que hasta hace muy poco, digamos, el mundo independiente parecía que no llevaba a ningún lado, de repente, nosotros estamos planteando un sistema cooperativista dentro de la música. Si bien hay, ha existido esta modalidad, estamos como abriendo camino, un poco investigando cómo funciona, de qué manera podemos ir creciendo en este mismo formato. Es un desafío y yo siento que es bastante revolucionario dentro de lo que sucede, nos generamos estabilidad y dignidad laboral que en la industria de la música, lamentablemente, no es moneda corriente.
—¿Y en este contexto económico es redituable una cooperativa?
—A nosotros nos está funcionando. Yo creo que las cosas también tienen que ver con el contexto, pero también con el amor y la constancia que uno le mete, el esfuerzo y la dedicación. En este grupo hay una particularidad que es que todas las energías mágicamente tiran hacia el mismo lado, no hay nadie que tire para atrás o que priorice otra cosa, eso puede pasar en grupos. Es muy difícil a veces congeniar las energías y somos muchos, así que aquí hay un gurú, una cosa espiritual, muchos factores nos llevan a todos a creer en esto, llevarlo adelante y poner toda la energía.
—Y todos hacen todo: levantan la mano, organizan asambleas. ¿Cómo funciona?
—Sí, hacemos asamblea, todos opinamos de todo, también hacemos comisiones para poder ocuparnos de todo porque es mucho trabajo realmente. Tenemos nuestro almacén que funciona con nuestro merchandising, parte de los chicos son los mismos que fabrican las prendas, los que estampan, arman el diseño; otros se ocupan de SADAIC, toda la burocracia o prensa, pero bueno generamos el espacio donde estamos todos, se presenta y votamos. Todo se decide, debatimos, también las formas van cambiando, es como un organismo que a medida que vemos que algo no funciona bien o si alguien está cansado de hacer tal cosa, se puede rotar.
—Y en el medio fuiste madre. Imagino que la cooperativa es un espacio más amigable para las condiciones laborales de una mamá.
—La verdad que sí, observando cómo es en otros espacios realmente siento un gran privilegio de estar formando parte de esta familia que comprende perfectamente lo que implica maternar, paternar, las necesidades y los tiempos que eso conlleva, y entonces desde ese lugar la verdad que a mí ha sido bastante orgánico incorporar mi vida materna, a mi hijo. Él viaja conmigo a todos lados, mi compañero también, y es parte de la familia Valdez, es un sobrinito que está viajando con nosotros. Como todas las madres, te acostumbrás, ¿viste? Me acuerdo antes de ser madre, decía: “Yo, si no duermo ocho horas, no puedo cantar”.

Fuente: Teleshow