Día del Nieto
En la fecha en la que se celebra en Argentina, los expertos resaltan la importancia de fortalecer este vínculo único y amoroso y transmitir valores a las nuevas generaciones. Las ventajas de este rol para la salud física y mental de los mayores.
Un nieto es un vínculo que va más allá del legado de la sangre, porque une a la familia, a distintas generaciones y es un paso hacia la trascendencia. En esa relación tan bella de abuelo y nieto los beneficios son recíprocos.
Según un informe de Aldeas Infantiles SOS España, “varios estudios científicos recientes han demostrado que la presencia de los abuelos en la crianza de los nietos está asociada a un mejor desarrollo cognitivo y mayor bienestar emocional y social en los niños. El cariño y la estabilidad son piezas fundamentales para poder transmitir valores como la tolerancia, la paciencia o el respeto”, señaló el informe.
Desde la otra cara de la moneda, “la relación cercana con los nietos brinda a los abuelos una sensación de propósito y satisfacción personal, y puede suponer un estímulo y una oportunidad de comprobar que siguen siendo útiles y tienen mucho que aportar a sus familias y al mundo”, afirmó el estudio.
Gabriela Puerta, licenciada en Trabajo Social, especializada en gerontología en el Centro Hirsch (MP 9681), explicó a Infobae: “Los lazos emocionales que se crean entre abuelos y nietos son únicos, muy fuertes y van a permanecer durante toda la vida. Además de que se van a favorecer mutuamente por la propia compañía, los abuelos van a tener un propósito, van a mantenerse activos y conectados para ese vínculo”.
- Estimulan el desarrollo del lenguaje: la interacción con distintas personas expone a los niños a diversos tonos, acentos y formas de pronunciación, lo que mejora su comprensión auditiva y tiene un impacto positivo en su desarrollo lingüístico.
- Fortalecen el vínculo afectivo: compartir tiempo juntos favorece la construcción de confianza y autoestima. No es recomendable forzar la relación; lo mejor es permitir que se desarrolle de forma natural.
- Fomentan la flexibilidad y la resiliencia: la convivencia con otras figuras adultas contribuye a ampliar los patrones de pensamiento y comportamiento en los niños.
- Mejoran la autoestima: una relación cercana con los abuelos se asocia a un mayor bienestar en los niños, según un estudio de la Universidad de Oxford, mencionó Bilbao. Su influencia positiva se vincula al amor incondicional, el apoyo emocional y la sensación de pertenencia.
- Protegen el bienestar psicológico a largo plazo: los niños que crecen con una conexión afectiva con sus abuelos presentan menor riesgo de sufrir depresión en la adultez, según investigaciones.
- Promueven el respeto y la empatía: la convivencia con adultos mayores enseña a los niños a valorar a las personas mayores y a desarrollar actitudes empáticas y solidarias.
- Vivenciar el beneficio de la longevidad, que los recompensa con el ser testigo del crecimiento de las generaciones que le siguen. “En este sentido, les otorga el lugar de transmisor de la historia familiar y la descripción de otras épocas y costumbres, actuando así como un eslabón en la cadena de generaciones, lo cual reafirma su autoestima”, describió la experta.
- Le da la ocasión de reparar los errores de crianza con los propios hijos. “Y por eso da la oportunidad hasta de reconciliarse en algunas cosas con los hijos, cuando ellos ven que como abuelas/os rectificamos algunos de los errores que cometimos con ellos”.
- Existen casos de abuelos/as centrados/as en sí mismos, para quienes llegar a ser serlo (e incluso que sus nietos así los nombren) es rechazado, porque les simboliza que están envejeciendo. También están quienes no se abren al intercambio intergeneracional porque, desde una posición rígida, pretenden imponer a los jóvenes que ‘el pasado era mejor’, de modo que no se flexibilizan para incorporar lo nuevo. Lo que sucede en estos casos es una brecha: se los deja hablando solos, su palabra no despierta interés, genera una reacción de hostilidad o indiferencia en las otras generaciones», describió.
- Otra situación es cuando los abuelos desautorizan en sus funciones a los padres o los padres delegan sus responsabilidades en los abuelos, en cualquiera de los dos casos, los nietos se ven perjudicados. “Los conflictos interpersonales entre los miembros de una familia afectan a todos sus integrantes. Los nietos pueden convertirse en víctimas, al generarse desequilibrios familiares y confusiones en los niños»,
La “abuelidad esclava”, aquella abuela/o tiranizada por sus hijos o por sus propios mandatos internos, de dedicar su vida a sus nietos. “Sin embargo, las abuelas/os actuales se han liberado” y desarrollan múltiples roles y actividades, a partir de sus deseos”.
Y sumó otra circunstancia que se plantea hoy cuando los hijos han migrado y conocen a sus nietos por una foto enviada por WhatsApp o por videollamada. “Esto sirvió de estímulo a muchas personas mayores flexibles a abrirse al aprendizaje de las nuevas tecnologías que les permitan establecer y mantener un vínculo fluido a distancia».
También se da la situación de las mujeres que desean ser abuelas, pero sus hijos postergan su maternidad/paternidad, “por darse más tiempo para desarrollarse en otras realizaciones, o simplemente, porque no lo desean”.