Paul McCartney, Elton John y cientos de músicos logran una importante victoria contra la IA
El gobierno del Reino Unido acaba de dar marcha atrás y renunciar a su plan inicial para flexibilizar la protección de los derechos de autor en beneficio de las empresas de inteligencia artificial. La decisión, que podría influir en el desarrollo de la industria musical mundial en un futuro cercano, ha sido anunciada tras la ola de críticas encabezada por figuras como Elton John y Paul McCartney, quienes habían denunciado la amenaza que el proyecto representaba para los creadores.
El proyecto de ley contemplaba una excepción que liberaba a las empresas tecnológicas de solicitar permiso para usar contenidos protegidos para el entrenamiento de algoritmos. Esta idea encendió la alarma en el sector cultural, que calificó la medida como una legalización del “robo” de obras creativas. “La realidad es que el dinero va a parar a algún lado… alguien está cobrando”, denunciaba el exmiembro de los Beatles.
Él y Elton John, junto a más de 400 artistas, firmaron en mayo de 2025 una carta abierta para exigir que sus obras no quedaran expuestas al uso indiscriminado por parte de desarrolladores de IA. La protesta fue determinante: tras la realización de una consulta pública, solo el 3% de los participantes avaló la excepción comercial para las tecnológicas, lo que hizo que la implantación de la medida quedara “en un punto muerto”.
El Gobierno británico pide tiempo
Ahora, la administración de Keir Starmer ha admite que su planteamiento “ya no es la opción preferida del gobierno”, según ha informado la ministra de Tecnología e Innovación, Liz Kendall, en un comunicado escrito al Parlamento, donde también se reconoce que la propuesta había sido “rechazada abrumadoramente por la gran mayoría de las industrias creativas”.
La llegada de la inteligencia artificial ha provocado un verdadero terremoto en todos los sectores de la sociedad, pero quizá el sector que más recelo ha experimentado frente a este avance tecnológico ha sido el del arte y la cultura. Así, la presión pública por proteger los derechos de autor ha provocado un cambio de rumbo en el Ejecutivo británico, que ha prometido ayuda a los artistas “para controlar el uso de su trabajo”.