Un día como hoy nacía René Favaloro

Favaloro

El gran legado de René Favaloro, el bypass coronario que revolucionó la historia de la medicina. Es considerado uno de los próceres de la historia cardiovascular argentina e internacional. Nació en La Plata el 12 de julio de 1923. Falleció en Buenos Aires el 29 de julio del año 2000.

Cuando se habla de la historia de la cardiología, la figura de René Gerónimo Favaloro es indisoluble. Más aún cuando ésta se centra en la Argentina. Es que su invención, la cirugía de revascularización coronaria o de by-pass, logró salvar, y aún lo hace, millones de vida a lo largo y ancho del planeta. Hoy, este denominado prócer de la medicina internacional cumpliría 100 años y este legado ya logró superar los 56.

La historia del primer bypass coronario

Como todo en la vida de Favaloro, antes de poder sumergirse en el método, existe una historia detrás. Es que a comienzos de 1967, se planteó, por primera vez, la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Pero aún no estaba preparado para ponerlo en práctica cuando, el 9 de mayo de 1967, operó a esta mujer que, en ese entonces, tenía 51 años.

Luego, no solo la recuperación de la mujer fue excepcional, sino que además su intervención le permitió vivir muchos años más. El siguiente paso fue estandarizar este método al que denominó como bypass o cirugía de revascularización miocárdica. Esta decisión impulsó su reconocimiento a nivel internacional y cambió de forma irreversible la historia de la medicina moderna, ya que puso su conocimiento a disposición de la humanidad.

¿Qué es y cómo se realiza el bypass coronario que inventó René Favaloro?

Más allá de la historia, lo cierto es que esta técnica es un tratamiento especial para la enfermedad de las arterias coronarias, patología que provoca una disminución en el flujo sanguíneo que transporta la de sangre hacia el músculo cardíaco. Siendo que estas arterias son consideradas como “las más importantes del corazón”. Es por eso que el bypass coronario funciona como una suerte de “puente” que permite sortear esta interrupción o disminución gracias a la utilización de otros vasos sanguíneos del cuerpo, que se encuentren sanos, mejorando el flujo sanguíneo al músculo cardíaco.

Los vasos sanguíneos que se utilizan, en general, son del área del pecho, el brazo o la pierna. En el primer caso la elegida es la arteria mamaria interna, en el segundo es la arteria radial y en el último es la vena safena. Aunque este procedimiento “no cura la enfermedad cardíaca que provocó la obstrucción, como una ateroesclerosis o enfermedad de las arterias coronarias, puede reducir los síntomas, como el dolor en el pecho y la falta de aire”, advierten desde la Clínica Mayo.

Vale destacar que este procedimiento se realiza a corazón abierto, con lo cual existen riesgos inherentes a su realización. Es por este motivo que quienes realizan estas intervenciones son cirujanos especializados en cardiología.

La operación suele tardar unas 3 a 6 horas, aunque “la duración de la cirugía dependerá de la cantidad de arterias que estén obstruidas”, indicaron desde la Clínica Mayo. La intervención consiste en una incisión en el centro del pecho, a lo largo del esternón. “Luego, abrirá la caja torácica para dejar a la vista el corazón. Una vez que se abra el pecho, el corazón se detendrá temporalmente con medicamentos y se encenderá la máquina de circulación extracorpórea”, indicaron.

El paso siguiente es retirar ese vaso sanguíneo sano, el cual se denomina injerto, para luego unir los extremos por debajo de la arteria cardíaca obstruida, creando este puente que permite que la sangre circule por fuera de la obstrucción.

Tras realizar este procedimiento, se “restablecen los latidos del corazón en el quirófano, se detiene la máquina de circulación extracorpórea y se cierra el esternón con un alambre para propiciar que sane el hueso”, enumeraron desde la Clínica Mayo. Por último, el tiempo de recuperación se extiende entre 6 y 12 semanas.

Fuente: Infobae